Estaba buscando la «típica» masía con chimenea en la habitación, decorada como una masía rústica y con bonitos alrededores para hacer senderismo y cual fue mi sorpresa al descubrir que lo que pedía no era tan fácil de encontrar ni tan típico como esperaba.

Encontré varias masías pero o no tenían chimenea en la habitación o tenían una decoración que las hacía poco auténticas por dentro (parecían pisos modernos en lugar de masías).
… o les fallaban los alrededores. El caso es que algo siempre fallaba….. pero finalmente di con este lugar y acerté de pleno!!! esta preciosa casa rural se la recomiendo a todo el mundo.

Me hospedé en la habitación Roja (Fredulic) y no pude estar más a gusto de lo que estuve. La chimenea es un lujo, hace que te sientas super confortable en la habitación, las mecedoras hacen posible estar cerca del fuego y ver como chisporrotean las brasas a la vez que lees un buen libro.

La presencia de los anfitriones es ideal, cercanos pero a su aire, están si los necesitas, te recomiendan rutas, se interesan por tu comodidad y por tu estancia pero te dejan a tu aire, no agobian.

La casa tiene muchos rincones preciosos en las zonas comunes, varios saloncitos que merece la pena explorar. Los anfitriones han sabido crear espacios únicos gracias al precioso mobiliario y a la forma de decorar cada detalle.

Los desayunos son muy variados, muchísimas mermeladas caseras de muchos sabores, embutidos y quesos auténticos. Tienen en cuenta las intolerancias alimentarias y las restricciones en cuanto a carne o productos animales si les avisais en la reserva.

Los alrededores son muy bonitos, con preciosas rutas por la montaña para todos los niveles de dificultad.

Es muy recomendable.

Sílvia Ortega

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